Smart vuelve a Argentina transformada: ahora es china-alemana, eléctrica y ofrece hasta 428 CV

La marca regresó oficialmente al mercado argentino con los nuevos smart #1 y #3, siete versiones y precios desde US$49.900. Pero detrás del regreso hay una transformación mucho más profunda: smart pertenece actualmente en partes iguales a Mercedes-Benz y Geely, utiliza tecnología del grupo chino y fabrica su nueva generación de vehículos eléctricos en China.
Smart está nuevamente en Argentina, aunque la compañía que regresa en 2026 es muy diferente de aquella que se hizo conocida por sus diminutos autos urbanos europeos.
La marca concretó su retorno al mercado local con los nuevos smart #1 y smart #3, dos SUV completamente eléctricos que serán comercializados por Prestige Auto y que representan el resultado de una profunda transformación industrial.
La clave está detrás de la marca.
Desde 2019, smart Automobile Co., Ltd. funciona como una joint venture 50/50 entre Mercedes-Benz AG y Geely Automobile Group, una sociedad que modificó por completo la estructura de la compañía.
Mercedes-Benz aporta principalmente su experiencia en diseño, mientras que buena parte del desarrollo tecnológico y la estructura industrial provienen de China. La producción de esta nueva generación también está radicada allí.

Para China Motor News, esa transformación resulta incluso más interesante que el regreso comercial.
Porque smart demuestra que la expansión de la industria automotriz china ya no puede medirse únicamente contando marcas de origen chino.
De los pequeños smart europeos a SUV eléctricos fabricados en China
Durante décadas, smart estuvo asociada fundamentalmente al Fortwo: un diminuto automóvil desarrollado alrededor de la movilidad urbana europea y particularmente identificado con Mercedes-Benz.
Esa etapa quedó atrás.
La transformación comenzó formalmente en 2019, cuando Mercedes-Benz y Geely acordaron crear una nueva sociedad conjunta para operar globalmente la marca.
El proyecto estableció desde el comienzo que la nueva generación de smart sería eléctrica y fabricada en China. Mercedes-Benz mantendría una participación determinante en el diseño, mientras Geely incorporaría su capacidad de ingeniería, producción y cadena de suministro.
El smart #1 fue uno de los primeros resultados concretos de esa sociedad.
El modelo utiliza la SEA —Sustainable Experience Architecture— de Geely, una plataforma específicamente desarrollada para vehículos eléctricos. La propia smart describe al #1 como una combinación entre el diseño premium de Mercedes-Benz y la ingeniería y arquitectura SEA del grupo chino.

El #3 siguió posteriormente la misma filosofía tecnológica y utiliza también la arquitectura SEA de Geely.
Así, los smart que ahora llegan a Argentina mantienen una fuerte identidad estética vinculada a Mercedes-Benz, pero debajo de su carrocería existe una participación china mucho más profunda de lo que podría sugerir inicialmente el nombre de la marca.
Siete versiones desde US$49.900
El regreso argentino contempla dos modelos y un total de siete configuraciones.
La gama del smart #1 queda conformada de la siguiente manera:
smart #1 Pure: US$49.900
smart #1 Pro: US$54.500
smart #1 Pro+: US$62.500
smart #1 BRABUS: US$73.900
El smart #3, de carrocería con perfil más deportivo, tendrá tres alternativas:
smart #3 Pro: US$56.500
smart #3 Pro+: US$64.500
smart #3 BRABUS: US$75.900.
De esta manera, smart se posiciona en Argentina dentro del segmento premium eléctrico, lejos del concepto de automóvil urbano económico que alguna vez pudo asociarse con la marca.
Hasta 428 CV y tracción integral
Las versiones Pro y Pro+ del smart #3 utilizan un motor eléctrico de 272 CV y 343 Nm, con propulsión trasera.
Pero las configuraciones que mejor muestran el cambio de personalidad de smart son las BRABUS.
En el caso del #3, incorpora dos motores eléctricos, tracción integral y desarrolla 428 CV y 543 Nm de torque.
Puede acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,7 segundos.

Es una cifra que difícilmente podría asociarse con la imagen histórica de los pequeños Fortwo que hicieron conocida a la marca.
La transformación de smart no es entonces solamente eléctrica o industrial: también representa un cambio de escala, prestaciones y posicionamiento.
Cargadores incluidos y ocho años para la batería
Prestige Auto acompañará el lanzamiento con una solución de carga incluida con cada vehículo.
Los nuevos smart se entregan con cargador domiciliario, cargador portátil para tomacorrientes compatibles y cable Tipo 2 para utilizar infraestructura pública de carga.

La garantía general es de tres años sin límite de kilometraje, mientras que la batería y los principales componentes eléctricos cuentan con una cobertura de ocho años o 160.000 kilómetros, lo que ocurra primero.
Los intervalos de mantenimiento fueron establecidos cada 20.000 kilómetros o un año.
Una red vinculada a Mercedes-Benz
Los nuevos modelos serán comercializados por Prestige Auto, actual representante de Mercedes-Benz en Argentina.
La red inicial aprovecha además concesionarios y talleres con experiencia previa en vehículos híbridos y eléctricos de Mercedes-Benz.
En Buenos Aires participan Colcar, Lonco-Hue, Besten, Klasse, La Merced Pilar y Meister, mientras que en el interior aparecen concesionarios en Rosario, Tucumán, Córdoba y Mendoza.
Esto permite que una marca completamente renovada pueda regresar utilizando una infraestructura comercial y técnica ya desarrollada alrededor del universo Mercedes-Benz.
¿Es smart alemana o china?
Probablemente esa sea una de las preguntas más interesantes que genera esta nueva etapa.
Y la respuesta ya no es tan sencilla como antes.
Smart tiene una sociedad propietaria dividida en partes iguales entre Mercedes-Benz y Geely. Su diseño se apoya fuertemente en Mercedes-Benz, mientras que su desarrollo tecnológico, plataforma, producción y buena parte de su cadena industrial tienen una fuerte base china.
Incluso la sede global de la nueva smart Automobile está ubicada en Hangzhou Bay, Ningbo, China.
Por eso, definirla simplemente como una marca alemana no permite explicar completamente qué es hoy smart.
Tampoco sería exacto describirla solamente como china.
Es, probablemente, uno de los ejemplos más claros de la nueva estructura global que está tomando la industria automotriz.
China ya no avanza solamente con marcas chinas
Y allí aparece la lectura más interesante para el mercado argentino.
Durante los últimos años, el avance automotor chino se midió principalmente a partir del desembarco de nombres como BYD, Geely, Changan, JAC, GWM y numerosas compañías que fueron incorporándose progresivamente al mercado.
Pero esa cuenta empieza a resultar incompleta.
China también está aumentando su influencia a través de plataformas, baterías, plantas industriales, joint ventures, proveedores y asociaciones con fabricantes occidentales.
Smart es un excelente ejemplo.
Para un comprador argentino, el vehículo conserva un nombre históricamente asociado a Mercedes-Benz y Europa.
Industrialmente, sin embargo, los nuevos #1 y #3 son producto de una compañía compartida con Geely, utilizan una arquitectura desarrollada por el grupo chino y salen de fábricas instaladas en China.
La presencia china está ahí aunque el logo del vehículo no corresponda a una marca tradicionalmente identificada como china.
Un fenómeno que recién comienza
Smart tampoco es un caso aislado dentro de esta nueva etapa de la industria.
Geely viene construyendo una extensa red de inversiones, participaciones y alianzas internacionales que incluye diferentes grados de relación con fabricantes y marcas globales.
Al mismo tiempo, las automotrices chinas están creciendo como proveedoras de plataformas eléctricas, baterías y tecnología para compañías occidentales.
El regreso de smart a Argentina permite observar ese fenómeno desde una perspectiva especialmente clara.
La marca volvió, sí. Pero no volvió la misma smart que se había ido.
Ahora es eléctrica, ofrece SUV de hasta 428 CV, fabrica sus vehículos en China y forma parte de una empresa controlada conjuntamente por Mercedes-Benz y Geely.
Y ese cambio deja una conclusión que excede ampliamente a estos dos modelos:
para medir cuánto creció la industria automotriz china en Argentina ya no alcanza con contar cuántas marcas chinas hay en los concesionarios. También habrá que empezar a mirar qué tecnología, plataformas y fábricas existen detrás de las marcas que todavía percibimos como europeas.



